Integración de la capacitación en el flujo del trabajo diario: aprender mientras hacemos.
En muchas organizaciones todavía se piensa que capacitar implica detener las operaciones: sacar a los equipos de sus puestos, llevarlos a un curso y “pausar” el día a día. Sin embargo, la realidad actual exige otra dinámica: la capacitación debe integrarse en el flujo del trabajo, ser parte de las actividades cotidianas y no un evento aislado. ¿Por qué? Porque el aprendizaje más efectivo es aquel que ocurre cuando lo aplicamos de inmediato, en el momento en que lo necesitamos. Aprender en el momento de la acción Imaginemos un equipo de ventas que recibe un nuevo CRM. En lugar de esperar a un taller de dos días para aprender a usarlo, se pueden ofrecer microcápsulas de capacitación integradas al sistema : breves tutoriales emergentes, chatbots de ayuda o guías paso a paso mientras navegan. El resultado: el colaborador aprende usando la herramienta, sin interrumpir su jornada. Otro ejemplo es el de un call center que incorpora módulos cortos de comunicación efectiva directa...