“𝗔 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀, 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗺á𝘀 𝘁𝗲 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮 𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗰𝗲𝗿 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼… 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗿𝗴𝗼 𝗺á𝘀 𝗮𝗹𝘁𝗼.”
Hace un tiempo entendí algo que probablemente también te haya pasado alguna vez. El mejor líder que conocí en una empresa no era gerente, no tenía la oficina más grande y tampoco era la persona que más hablaba en las reuniones. Era un supervisor bastante sencillo. De esos que saludan a todos. Que preguntan cómo estás y realmente escuchan la respuesta. Y aunque no tenía el cargo más alto, era la persona a la que todos buscaban cuando algo salía mal. Recuerdo mucho una situación en particular. Había ingresado un colaborador nuevo al equipo. Era su primera experiencia en una empresa grande y, sinceramente, estaba completamente perdido. Tenía miedo de equivocarse, sentía presión por aprender rápido y, después de unos días, ya estaba pensando en renunciar. Seguramente muchos hemos pasado por algo parecido al inicio de nuestra carrera. Lo más fácil habría sido decirle: “Ya te adaptarás.” O simplemente dejar que el tiempo resolviera todo. Pero este líder hizo algo di...