Perdió el control en una reunión… y también perdió el respeto de su equipo.
La reunión llevaba apenas 20 minutos cuando ocurrió. Un colaborador presentó un resultado que estaba por debajo de lo esperado. El jefe lo miró y, delante de todos, levantó la voz: —¿Otra vez con lo mismo? ¡Esto ya lo hablamos! El colaborador intentó explicar qué había sucedido, pero fue interrumpido. —No quiero excusas. Necesito resultados. La sala quedó en silencio. Nadie respondió. La reunión continuó, pero algo había cambiado. Y probablemente no fue el resultado del equipo. Fue la percepción que tenían del líder. Porque cuando un líder pierde el control emocional, muchas veces no pierde solamente una discusión. Puede perder confianza, credibilidad y, poco a poco, el respeto de quienes lo siguen. El problema no es sentir emociones Un error frecuente es pensar que tener inteligencia emocional significa estar siempre tranquilo. No. Un líder puede sentir frustración, enojo, miedo o presión. La diferencia está en qué hace con esa emoción antes de actuar . Imagina dos escenarios. ...