Los líderes que inspiran hacen algo que casi nadie nota… y no tiene que ver con hablar bonito
Hace unos meses escuché a un gerente decir: —“Yo siempre tengo la puerta abierta para mi equipo”. Sonaba bien. Pero cuando pregunté a uno de sus colaboradores cómo era trabajar con él, su respuesta me sorprendió: —“Sí, su puerta está abierta… pero nunca tiene tiempo para escucharnos”. Ahí está una de las grandes paradojas del liderazgo. Estar disponible no significa estar presente. Los líderes que realmente inspiran hacen algo que muchas veces pasa desapercibido: prestan atención a las personas. No solamente escuchan lo que alguien dice. Observan. Notan cuando aquel colaborador que normalmente participa deja de hacerlo. Perciben cuando un equipo empieza a perder energía. Preguntan cuando alguien cambia su comportamiento. Y, sobre todo, no esperan a que aparezca un problema para conversar. El liderazgo comienza mucho antes de tomar una decisión Imaginemos a una jefa que nota que uno de sus mejores colaboradores ha comenzado a llegar tarde, participa menos en las reuniones y entr...