“La entrevista perfecta… y la contratación equivocada”
Hace algunos años participé en un proceso de selección que, en teoría, parecía sencillo. Teníamos a un candidato “ideal”: experiencia sólida, excelente manejo técnico, respuestas impecables y un CV que prácticamente se defendía solo. En la entrevista, todo encajaba. Hablaba con seguridad, conocía el negocio y tenía resultados que impresionaban. Al terminar la reunión, varios comentaron: “Es exactamente lo que necesitamos”. Y sí, lo contratamos. Pero pocos meses después, comenzaron los problemas. El desempeño técnico seguía siendo bueno, pero el ambiente del equipo había cambiado. Las reuniones se volvieron tensas, aparecieron conflictos innecesarios y la colaboración empezó a deteriorarse. Era una persona brillante en conocimientos, pero complicada para trabajar en equipo. Cada desacuerdo se convertía en un problema y cada feedback era tomado como un ataque. Mientras eso ocurría, otra persona del mismo proceso —que no fue la primera opción— ingresó tiempo después a o...