Combata la cultura de la falsa urgencia.
Los vientos en contra de la falsa urgencia pueden ser intensos, pero también fomentan una cultura reactiva, si todo es urgente, hay pocas oportunidades para un trabajo creativo y profundo, que tiende a florecer sólo cuando hay tiempo y espacio.
¿Parece que todo es un simulacro de incendio en tu equipo
de trabajo? La falsa urgencia no conduce a un progreso significativo, puede
dañar involuntariamente la moral, el bienestar y el desempeño de su equipo.
Reconozca las señales de la urgencia. ¿Su equipo está en
un estado crónico de reactividad? ¿Su equipo sólo tienen tiempo para hacer
“trabajo real” por las tardes o los fines de semana? Trate de identificar la
fuente de esta urgencia.
Priorice las actividades, ayude a su equipo a separar las
tareas que realmente son urgentes de las que pueden esperar. Restar trabajo y
suspender proyectos de bajo riesgo es la mejor manera de aumentar la
productividad en el trabajo que realmente importa.
Fomente una verdadera cultura de urgencia a su equipo, la
afluencia de solicitudes que recibimos en el trabajo puede resultar abrumadora,
algunas pueden ser realmente urgentes, pero la mayoría de las tareas pueden
esperar, si los miembros de su equipo están haciendo malabarismos con muchas
solicitudes externas, bríndeles pautas claras sobre cuáles acomodar las
actividades y capacítelos para cuestionar solicitudes que tienen plazos poco
realistas o que quedan fuera del alcance del equipo.
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