Coaching Ejecutivo como Herramienta de Transformación Organizacional.
El cambio: un huésped permanente en las
organizaciones
Imagina
una organización como un barco navegando en aguas turbulentas, el clima cambia
constantemente: aparecen nuevas tecnologías, surgen competidores más ágiles,
las preferencias del cliente evolucionan, en este contexto, quedarse quieto es
sinónimo de naufragar.
Las
organizaciones necesitan cambiar para sobrevivir, pero cambiar no es solo
rediseñar procesos, invertir en software o cambiar el organigrama, el cambio
más difícil —y a la vez más crucial— es el que ocurre dentro de las personas, aquí
es donde el Coaching Ejecutivo se convierte en un timonel clave.
¿Qué es el Coaching Ejecutivo?
El
Coaching Ejecutivo es un proceso conversacional estructurado en el cual un
coach acompaña a un líder o directivo a desarrollar competencias,
reflexionar sobre su práctica y alcanzar objetivos específicos, tanto
personales como organizacionales.
Pero más
allá de su definición técnica, es una herramienta de transformación
silenciosa pero poderosa, que actúa sobre lo más difícil de cambiar: la
mentalidad.
El Coaching como motor del cambio organizacional
Supongamos
que una empresa está atravesando una transformación digital, se implementa una
nueva plataforma tecnológica para agilizar procesos, la inversión es
millonaria, pero a los seis meses... los resultados no aparecen. ¿Por qué?
Porque los líderes siguen gestionando como en el siglo pasado, delegando poco,
tomando todas las decisiones y sin fomentar la autonomía.
Aquí el
problema no es la tecnología, es la mentalidad.
El
coaching ejecutivo trabaja justo allí, en ayudar a esos líderes a:
- Identificar sus creencias
limitantes (“si no lo hago yo, no se hace bien”).
- Explorar nuevas formas de
liderar (“¿cómo puedo empoderar a mi equipo en este nuevo entorno?”).
- Desarrollar habilidades
blandas necesarias para gestionar en contextos de incertidumbre.
Ejemplo práctico: el caso de “Laura”, gerente de
operaciones
Laura es
gerente en una empresa que decide implementar metodologías ágiles, su estilo de
liderazgo siempre fue jerárquico, basado en control y planificación detallada.
Durante la transformación, su equipo empieza a frustrarse: ella no delega,
detiene los sprints con cambios de último minuto y exige reportes diarios
innecesarios.
La
dirección decide acompañar a Laura con un proceso de coaching ejecutivo.
Durante varias sesiones, Laura descubre que su necesidad de control proviene de
su miedo al error y su creencia de que “delegar es perder el control”. A través
del coaching, empieza a:
- Establecer espacios de
confianza con su equipo.
- Aprender a dar
retroalimentación desde un enfoque de crecimiento.
- Redefinir su rol: de
"controladora" a facilitadora del cambio.
Tres
meses después, el equipo reporta más autonomía, menos conflictos y un avance
fluido en los proyectos.
¿Por qué el coaching es clave en los procesos de
cambio?
- Acompaña la parte emocional
del cambio. El
cambio genera ansiedad, incertidumbre y resistencia. El coaching ofrece un
espacio seguro para explorar estas emociones y canalizarlas hacia el
aprendizaje.
- Desarrolla el liderazgo
adaptativo. Un
líder que no se adapta, frena el cambio. El coaching ayuda a identificar
estilos de liderazgo rígidos y los transforma en estilos flexibles y
colaborativos.
- Conecta el cambio externo
con el cambio interno. No basta con cambiar la estructura; hay que
cambiar las mentalidades. El coaching trabaja en esa capa invisible.
- Promueve la responsabilidad
personal. En
vez de culpar al contexto, el coaching invita a los líderes a preguntarse:
“¿Qué está en mi control? ¿Qué puedo hacer diferente?”
Comentarios
Publicar un comentario