LA CULTURA DE APRENDIZAJE EN LA ORGANIZACIÓN
La presión para presentar análisis herméticos puede disuadir a las
personas de asumir riesgos, que a menudo se apegaron a estrategias haciendo un
progreso gradual, en lugar de atreverse a emprender experimentos audaces que podrían
hacer mella en algunos de los problemas.
La seguridad psicológica es la base de
una cultura de aprendizaje: poder correr riesgos sin temor a represalias,
cuando los equipos tienen seguridad psicológica, están más dispuestos a
reconocer sus propios errores y descubrir cómo evitar que sigan adelante, también
se sienten más cómodos planteando problemas y explorando soluciones
innovadoras.
El consejo para los gerentes sobre la
construcción de la seguridad psicológica es modelar la apertura y la inclusión:
solicite comentarios sobre cómo puede mejorar y las personas sentirán que es
seguro correr riesgos.
Admitiendo algunas de sus
imperfecciones, los gerentes demostraron que podían aceptarlo y se
comprometieron a permanecer abiertos a la retroalimentación, normalizaron la
vulnerabilidad, haciendo que sus equipos se sintieran más cómodos al hablar
sobre sus propios problemas. Los colaboradores dieron comentarios más
útiles, porque sabían dónde estaban trabajando, eso motivó a los gerentes
a crear prácticas para mantener la puerta abierta: comenzaron a realizar
charlas, abrieron reuniones individuales y semanales pidiendo críticas
constructivas y establecieron sesiones de equipo mensuales en las que todos
compartían sus objetivos de desarrollo.
Las personas son responsables de los
resultados: ¿Sus proyectos tuvieron éxito o fracasaron? centrarse
únicamente en los resultados hace que sea demasiado fácil para las personas
continuaran con cursos de acción, no es hasta que una decisión de alto riesgo
sale terriblemente mal que la gente hace una pausa para reexaminar sus
prácticas. Centrarse en los resultados puede ser bueno para el desempeño a
corto plazo, pero puede ser un obstáculo para el aprendizaje a largo plazo.
En las culturas de aprendizaje, la
gente a menudo se apega a las mejores prácticas, el riesgo es que una vez que
hemos declarado que una rutina es la mejor, se congela en el tiempo, predicamos
sobre sus virtudes y dejamos de cuestionar sus vicios, ya no tenemos curiosidad
por saber dónde se encuentra lo imperfecto y dónde podría mejorar.

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