“La entrevista perfecta… y la contratación equivocada”

 


Hace algunos años participé en un proceso de selección que, en teoría, parecía sencillo. Teníamos a un candidato “ideal”: experiencia sólida, excelente manejo técnico, respuestas impecables y un CV que prácticamente se defendía solo.

En la entrevista, todo encajaba.

Hablaba con seguridad, conocía el negocio y tenía resultados que impresionaban. Al terminar la reunión, varios comentaron:
“Es exactamente lo que necesitamos”.

Y sí, lo contratamos.

Pero pocos meses después, comenzaron los problemas.

El desempeño técnico seguía siendo bueno, pero el ambiente del equipo había cambiado. Las reuniones se volvieron tensas, aparecieron conflictos innecesarios y la colaboración empezó a deteriorarse. Era una persona brillante en conocimientos, pero complicada para trabajar en equipo. Cada desacuerdo se convertía en un problema y cada feedback era tomado como un ataque.

Mientras eso ocurría, otra persona del mismo proceso —que no fue la primera opción— ingresó tiempo después a otra posición.

Tenía menos experiencia.
Su CV no era tan impactante.
Y en la entrevista incluso dijo algo que muchos consideran “arriesgado”:
“No sé hacerlo todo todavía, pero aprendo rápido y me gusta trabajar en equipo”.

Esa persona terminó creciendo más rápido que cualquiera.

No porque supiera más.
Sino porque tenía algo difícil de enseñar: actitud.

Escuchaba, aprendía, ayudaba a otros y generaba confianza. Cuando cometía errores, buscaba mejorar. Cuando el equipo estaba bajo presión, aportaba calma en lugar de conflicto.

Y ahí entendí algo que muchas veces olvidamos en selección:

La experiencia puede abrir la puerta.
Pero la actitud define cuánto tiempo alguien logra avanzar dentro de una organización.

Claro que el conocimiento importa.
Nadie contrata únicamente por simpatía o buena energía.

Pero cuando dos personas tienen capacidades similares, normalmente la diferencia real aparece en cómo trabajan con otros, cómo enfrentan los problemas y qué tipo de impacto generan en el entorno.

Porque las empresas no solo necesitan talento técnico.
Necesitan personas que construyan.
Que sumen.
Que quieran aprender.
Que sepan colaborar incluso en momentos difíciles.

Hoy, muchos procesos de selección siguen enfocándose únicamente en el CV perfecto, cuando quizá la mejor contratación no siempre es la persona que más sabe… sino la que más puede crecer.

Y eso cambia completamente la forma de entrevistar.

A veces, la contratación equivocada no ocurre por falta de experiencia.
Ocurre por ignorar aquello que no aparece en el currículum.

💬 ¿Qué pesa más para ti al contratar: experiencia o actitud?

#Liderazgo #RecursosHumanos #SelecciónDePersonal #GestiónDelTalento #CulturaOrganizacional

 

 

 

 

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Qué pueden aprender los líderes de las organizaciones de un medallista olímpico.

Adopte una visión a largo plazo en su organización.