La regla invisible que comparten los equipos más exitosos
Hay equipos que tienen talento, experiencia, buenos procesos y tecnología.
Y, sin embargo, no terminan de funcionar.
Mientras tanto, otros equipos, incluso con recursos limitados, logran resultados extraordinarios.
¿Qué tienen en común?
Existe una regla invisible que suele estar presente en los equipos más exitosos:
“Cuando algo sale mal, buscamos entender antes de buscar culpables.”
Parece sencillo. Pero en la práctica cambia completamente la dinámica de un equipo.
Hace algunos años, un gerente me contó que uno de sus proyectos había terminado con varios días de retraso.
La primera reunión fue predecible.
—“El área comercial no entregó la información a tiempo.”
—“Operaciones cambió los requerimientos.”
—“Sistemas demoró demasiado.”
—“El cliente también tuvo responsabilidad.”
Todos tenían una explicación.
Pero nadie tenía una respuesta.
Entonces alguien hizo una pregunta diferente:
“¿En qué momento comenzó realmente el problema?”
La conversación cambió.
Descubrieron que el retraso no había comenzado cuando el proyecto estaba avanzado. Había comenzado mucho antes, cuando se inició el proyecto sin definir claramente quién era responsable de cada entregable.
El problema no era simplemente “falta de compromiso”.
Había un problema de claridad.
Esta es una de las grandes diferencias entre un equipo que busca culpables y uno que busca soluciones.
¿Cómo construir esta regla en nuestros equipos?
Podemos empezar con tres herramientas sencillas:
1. La pregunta de los 5 porqués
Cuando ocurre un problema, no nos quedemos en el primer síntoma.
¿Por qué ocurrió?
¿Y por qué ocurrió eso?
¿Y por qué?
Hasta llegar a una causa que podamos gestionar.
2. El acuerdo de responsabilidades
Antes de comenzar un proyecto, definamos claramente:
- ¿Quién hace qué?
- ¿Quién decide?
- ¿Quién debe ser consultado?
- ¿Cuál es el plazo?
- ¿Cómo sabremos que el trabajo está terminado?
Muchas discusiones posteriores nacen de responsabilidades que nunca fueron explícitas.
3. Reuniones de aprendizaje, no de acusación
Después de un error importante, podemos preguntar:
¿Qué ocurrió? ¿Qué aprendimos? ¿Qué debemos cambiar? ¿Qué haremos diferente la próxima vez?
Esto no significa eliminar la responsabilidad.
Al contrario.
Un equipo maduro combina accountability con aprendizaje.
Porque asumir responsabilidad no significa decir:
“Fue mi culpa”.
Significa decir:
“Esto ocurrió y yo voy a participar en la solución.”
Los equipos extraordinarios no son aquellos donde nunca existen problemas.
Son aquellos donde los problemas no se convierten en guerras internas.
Cuando las personas sienten que pueden hablar de los errores sin ser inmediatamente señaladas, aparece algo muy poderoso: información.
Y cuando existe información, el equipo puede aprender.
Por eso, quizá una de las reglas más importantes del trabajo en equipo no está escrita en ningún manual:
Antes de preguntar “¿quién fue?”, preguntémonos “¿qué podemos aprender y qué debemos cambiar?”.
Porque un equipo puede sobrevivir a un error.
Lo que difícilmente puede sobrevivir es repetirlo una y otra vez.
¿En tu equipo, cuando ocurre un problema se busca primero al responsable… o primero se busca entender qué pasó?
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